Originalmente publicado en Octubre 2011 – Revista Económica Supuestos
Seguramente usted ha tenido alguna conversación del tipo, ¿Cuál Institución de Educación Superior es mejor…? …-la respuesta es “depende”-. ¿Por qué…?- (puede replicar)… No lo intente, es un “depende”.
Esto ocurre porque la calidad es la propiedad más intangible del sistema educativo. ¿Cómo cuantificarla? ¿Qué es? ¿Cómo mejorarla? Esta respuesta es muy dificil de obtener, tal vez lo mejor sea acercarse a una definición y luego analizar su enfoque, buscando siempre mejorar el bienestar social.
Si la primera Institución de Educación Superior (IES) que pensó fue la Universidad Nacional de Colombia, ¿no cree que es lo de esperar? Todos aportamos recursos para que allí se formen los mejores profesionales del país. Tanto así, que tiene muchos más recursos que otras IES públicas, paradójicamente una de las medidas más importantes de calidad es la cantidad de recursos por estudiante y esta relación ha caído dramaticamente en los últimos años, disminuyendo la “calidad” del sistema.
Además, la Universidad Nacional es una IES con un filtro de selección muy fuerte que, a pesar de seleccionar las mejores personas a nivel acaémico no logra graduarlas a todas a tiempo y que prefiere el rezago en el grado a la deserción. Esta preferencia vuelve ineficiente el sistema, pues se desarticula por completo la entrada de estudiantes de un nivel a otro y posteriormente al mercado laboral; además, esto último lleva a que los graduados tengan conocimientos aún más obsoletos en el momento de alcanzar el título. Al analizar la tasa de graduación de la Universidad Nacional (Bogotá) se encuentra que apenas el 7.38% de los estudiantes que han sido primíparos en esta IES han alcanzado el grado al décimo semestre, al doceavo semestre esta tasa llega a un 31.13%. Con una deserción de 31.7% al décimo semestre o 32.9% al doceavo, estamos diciendo que luego de 12 semestres aún queda un 40% de la población matriculada.
El problema es aún mayor si tenemos en cuenta que hay estudiantes matriculados luego de 26 periodos. En el periodo 27, la Universidad Nacional alcanza una tasa de graduación de 63.1%. Es decir, 63 de cada 100 estudiantes que entran a la Universidad Nacional se gradúa, pero luego de 27 periodos!, y 36.3% ha desertado implicando que un 0.4% de los primíparos (en promedio tiene entre 2000 y 3000 primiparos cada semestre) se tardan aún más!.
Si entre las IES que pensó estaban la Universidad Javeriana o la Universidad de los Andes, que tienen poblaciones con características academicas (Estudiantes dentro del mismo percentil del puntaje a la prueba de Estado) similares a la Universidad Nacional pero con diferencias a nivel socioeconómico[1], encuentra que: la Universidad Javeriana ha graduado el 63.1% y La Universidad de los Andes ha graduado cerca del 69.9% de su población en los mismos 27 periodos. Sin embargo, las tasas de graduación a tiempo son diferentes, la Universidad Javeriana apenas gradúa el 4.8%, mientras que la Universidad de los Andes el 16.1%, en el décimo periodo (al doceavo 29.3% y 46%, respectivamente). Lo anterior implica que la proporción de graduados y de graduados a tiempo es mejor en la segunda. Dada esta situación, observamos que sin importar la IES existe un rezago en el grado, y éste se presenta más en las del sector Oficial. Esto significa que: ¿la mejor IES es la Universidad de los Andes?, no creo que sea así. Se esperaría que los mejores estudiantes (que no ingresaron a las IES públicas), con los más altos recursos y con disposición de tiempo sean los mejores del país. Estamos analizando la calidad de las IES no de sus estudiantes; aunque la mejora en calidad académica de los estudiantes obliga a una mejora en calidad de las IES. Entonces, según esto, la calidad del sistema la da el estudiante y no la IES!. Claramente esto no es del todo así.
Se puede argumentar que la calidad del sistema educativo es el beneficio social dado el costo de la carrera y la posterior ganancia. Esto es mejor en la Universidad Pública, como la Universidad Nacional, o la Universidad de Antioquía, o la del Valle, o cualquiera que se le ocurra. Ese beneficio es cierto si ocurren dos cosas: Los estudiantes recuperan la inversión que hicieron en educación; y relativo a esto, los estudiantes tienen herramientas competitivas y acordes a lo que requiere el mercado laboral cuando se gradúan (utópicamente NO hay rezago).
Estas dos observaciones resumen toda la discusión, se cumplen en más de una IES y no necesariamente en alguna de las mencionadas previamente. El punto está realmente en el producto de esta industria (aunque las personas no son productos, lastimosamente así se deben tomar en este sistema). Ahora bien, unas IES maximizarán calidad, otras maximizarán ganancias y finalmente otras maximizarán ganancias intentando hacer lo propio con la calidad. Entonces, las mejores IES en términos de calidad estarán en aquellas que tengan como objetivo seleccionar los mejores estudiantes y llevarlos a ser los mejores productos (profesionales) para el país. Pero, para darles la talla a estos estudiantes es necesario que tengan los mejores profesores, esto es costoso y ese precio se paga o con matrículas o con recursos exógenos. Sin embargo, más profesores con doctorado, o más proporción de profesores de planta no afectan ni la tasa de graduación, ni la graduación a tiempo. El impacto de estas variables se ve reflejado en pruebas académicas como las SABER PRO. Pero, ¿No es de esperar que las IES que tienen los mejores estudiantes según la prueba SABER 11 tengan también los mejores estudiantes de la SABER PRO?
Entonces, ni el resultado académico, ni la deserción, ni la graduación, ni la graduación a tiempo son indicadores de calidad. Claro! La respuesta es por publicaciones e investigación, NO!. Existen IES que no tienen suficientes recursos para poder competir, sencillamente hay IES que no se interesan por investigar. Tal vez lo más certero al respecto sea la siguiente pregunta: ¿Qué un profesor sea excelente investigador significa que es buen pedagogo? ¿O al revés? ¿Es tan trivial el salto de la profundidad de una investigación a la sencillez que requiere una explicación?. Hay verdaderos maestros que lo logran, pero requieren estudiantes que lo asimilen. Si eso pasa con un profesor ¿Qué pasa con la IES?
Creo que la calidad está en algún punto entre la relación Costo-Beneficio, el tiempo de espera para recibir el retorno y la mejora socioeconómica que tenga el estudiante. La mejor IES, es la que logra el equilibrio en esto último, para cada persona. ¿Por qué? Porque si una IES recibe personas con alto SABER 11 lo mínimo que se espera es que entregue estudiantes con un alto SABER PRO. Es decir, finalmente la mejor IES no la da la mejor oferta, sino, la mejor transformación de la demanda. Este análisis debe hacerse en términos relativos al comparar entre los resultados de cada estudiante en su IES y un supuesto no observado de él en otra IES o por fuera del Sistema de Educación Nacional. Sería como la medición de un impacto de la IES en el futuro de cada uno de sus estudiantes, esto se hace al comparar al estudiante frente a su mejor aproximación; lo que sería ese estudiante sin ese tratamiento, el mejor ejemplo de este caso son sus compañeros del colegio que entraron a otra IES.
La mejor IES, desde mi punto de vista, es aquella que logra que cada estudiante que se gradua esté mejor frente a su comparable. Esto vuelve imposible la cuantificación, porque al ser por cada estudiante la calidad viene a depender de características individuales, de deseos, metas y proyecciones. Finalmente, las IES no son más que un peldaño más en la construcción de la vida de cada estudiante, sin importar cuál IES sea. La mejora en calidad entonces queda relegada a un aumento del compromiso de cada IES en lograr un cambio positivo en la vida de cada estudiante. Creo que las IES se equivocan, ellas venden puntajes, campus, intercambios, etc… olvidan que su razón de existencia es la transformación real que va a tener el individuo en lo que le queda de vida por haber pasado por sus aulas…
[1] Uno esperaría que sólo personas de bajos recursos entraran a la Universidad Nacional, pero esta tesis olvida que toda la población tiene derecho al ingreso a la universidad pública; y que al seleccionar los mejores estudiantes en las IES públicas se puede presentar un sesgo en el ingreso. Ahora, en las IES públicas, los recursos por estudiantes los cubre el país, en las IES privadas los cubren las familias; finalmente el estudiante siempre está nivelado en cuanto a recursos dentro del sistema